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Espectáculos1 de junio de 2026

En agosto de 2002 comenzó el proceso de venta del Circuito Corporán al Grupo Progreso.

Corporán: cómo desapareció la fortuna del Campeón

Durante más de tres décadas, Rafael Corporán de los Santos construyó uno de los mayores imperios mediáticos de la República Dominicana.

por Felix Arias
Durante más de tres décadas, Rafael Corporán de los Santos construyó uno de los mayores imperios mediáticos de la República Dominicana. Desde sus emisoras de radio hasta su exitoso programa de televisión, el llamado "Campeón de la Televisión" logró acumular una fortuna que parecía imposible para un hombre que había salido de la pobreza extrema. Sin embargo, el capítulo final de su historia empresarial estuvo marcado por una operación que todavía genera controversias y preguntas sin responder. En agosto de 2002 comenzó el proceso de venta del Circuito Corporán al Grupo Progreso. La negociación culminó con la firma de un Acuerdo Marco el 12 de diciembre de ese año entre Rafael Corporán de los Santos y Pedro Castillo, entonces presidente del Grupo Progreso. La operación fue estructurada legalmente por la firma Headrick Rizik Álvarez & Fernández, cuyo equipo estaba dirigido por el abogado Francisco Álvarez Valdez. El precio acordado ascendía a RD$181.5 millones. De acuerdo con los documentos divulgados recientemente por el propio Álvarez, Corporán recibió inicialmente RD$135.5 millones entre la firma de la carta de intención y la firma definitiva del contrato. Otros RD$45 millones quedaron sujetos a determinadas condiciones relacionadas con certificaciones fiscales y posibles contingencias legales. Hasta ese momento parecía una operación empresarial ordinaria. Pero pocos meses después ocurrió algo que ninguno de los involucrados podía controlar. La crisis financiera provocada por el colapso de Baninter sacudió la economía dominicana. El dólar, que rondaba los RD$18 por uno al momento de la negociación, llegó a acercarse a los RD$60 por uno. La devaluación transformó completamente el valor real del dinero pendiente de pago. Es precisamente ahí donde nace la controversia que persiste hasta nuestros días. Según Francisco Álvarez, el contrato establecía expresamente que Grupo Progreso asumiría compensaciones por devaluación hasta un máximo de 8% anual. Cuando Corporán posteriormente reclamó una dolarización completa de la operación, la posición de los compradores fue que el acuerdo firmado no contemplaba esa posibilidad. Álvarez sostiene que el empresario estuvo asesorado por abogados experimentados, conocía las condiciones y que Grupo Progreso cumplió exactamente lo pactado. Sin embargo, la percepción pública ha sido muy distinta. Durante años, numerosos comentaristas, familiares y allegados de Corporán han sostenido que la operación terminó perjudicándolo gravemente. Diversas entrevistas y testimonios difundidos en medios y plataformas digitales han planteado que el empresario perdió una parte sustancial del valor real de su patrimonio debido a la forma en que fue estructurada la venta y a la posterior devaluación de la moneda. La figura de Pedro Castillo aparece como el principal ejecutivo de la entidad compradora. Como presidente del Grupo Progreso encabezó la adquisición de un conglomerado radial que incluía algunas de las emisoras más influyentes del país. Desde la óptica empresarial, realizó una adquisición estratégica que fortaleció significativamente la presencia mediática del grupo. Desde la óptica de los críticos, fue el principal beneficiario de una negociación que terminó siendo devastadora para Corporán. Por su parte, Francisco Álvarez fue el responsable del diseño jurídico de la operación. Más de dos décadas después ha salido públicamente a defender la legalidad del proceso, afirmando que nunca existió una reclamación judicial exitosa contra la venta y que incluso hubo compensaciones adicionales hacia Corporán más allá de las obligaciones contractuales. Lo que nadie discute es el resultado final. Tras vender el Circuito Corporán, el empresario comenzó a enfrentar crecientes dificultades económicas. Con el paso de los años tuvo que desprenderse de otros activos importantes y su situación financiera se deterioró considerablemente. Para muchos dominicanos, la venta de las emisoras marcó el inicio del fin de un imperio construido durante toda una vida. A más de veinte años de aquella negociación, no existe una sentencia que declare que Pedro Castillo o Francisco Álvarez cometieron fraude contra Rafael Corporán de los Santos. Sin embargo, tampoco ha desaparecido la percepción popular de que el "Viejo Corpo" salió perdiendo en el negocio más importante de su vida. Por eso la pregunta sigue vigente. ¿Fue una negociación legítima afectada por una crisis económica extraordinaria? ¿O fue una operación donde una de las partes entendió mucho mejor que la otra las consecuencias futuras del contrato que estaba firmando? La historia todavía divide opiniones. Lo único indiscutible es que, después de aquella firma, Corporán nunca volvió a ser el mismo empresario que había dominado la radio y la televisión dominicana durante décadas.
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